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NCG 461: El puente entre TCFD y NIIF S1/S2 que está transformando la reportería en Chile

Descubre cómo NCG 461 conecta TCFD con NIIF S1/S2, transformando reportes corporativos en Chile. Guía para directorios: desafíos, estrategias y ventajas competitivas en ESG obligatoria. Prepárate para 2026 con Deuman.
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Deuman - norma ncg 461 chile

Para los directorios en América Latina y el Caribe, la gestión de temas ESG ha cruzado un umbral decisivo. La pregunta en las mesas de directorio ya no es por qué hacerlo, sino cómo hacerlo de manera correcta, eficiente y que aporte valor estratégico más allá del simple cumplimiento. La sostenibilidad dejó de ser opcional: ahora es resiliencia financiera y cumplimiento obligatorio.

Ante esta realidad, los reguladores han actuado. En Chile, la Norma de Carácter General N°461 (NCG 461), publicada por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) en noviembre de 2021, convirtió en deber la divulgación de información ESG para emisores registrados ante la CMF. Es decir, es una norma obligatoria, no solo una guía voluntaria.

Esta norma cambió radicalmente la Memoria Anual de las empresas supervisadas por la CMF: ya no es solo un documento financiero, sino un reporte integrado, donde se cruzan estrategia, riesgos, métricas y gobierno corporativo con criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).

El mensaje es claro: las organizaciones chilenas deben adaptarse con rapidez. No hacerlo ya no es solo un riesgo reputacional, sino una barrera para operar en un mercado financiero globalizado y cada vez más exigente.

NCG 461: Transparencia ESG Obligatoria en Chile 2025

Según un Informe del 2024 del Centro de Gobierno Corporativo UC, la aplicación de la NCG 461 se ha efectuado de forma escalonada. El primer ciclo completo se dio en el ejercicio 2022, durante el cual 70 sociedades anónimas abiertas —aquellas con activos consolidados superiores a 20 millones de UF— presentaron sus memorias integradas con información ESG según la CMF.

Estas 70 empresas representaron un 24% del total de emisores de valores y concentraron el 54% del total de activos del mercado, sin considerar al sector bancario. Este ciclo inicial puso a prueba la capacidad de adaptación de las empresas al nuevo estándar, sentando las bases para mejorar la calidad, comparabilidad y gestión de la información ESG en los siguientes periodos.

Hoy, en 2025, ya corresponde reportar a todo el espectro de entidades supervisadas por la CMF: no solo las sociedades anónimas abiertas con más de 20 y más de 1 millón de UF, sino también las sociedades anónimas especiales, bancos, compañías de seguros, bolsas de valores y administradoras de fondos. El reporte correspondiente al año 2024, cuyas memorias se están presentando este 2025, constituye el primer ejercicio totalmente obligatorio, marcando la entrada en una nueva fase de transparencia ESG obligatoria para prácticamente todos los emisores de valores en Chile.

Empresas que construyan capacidades sólidas y reportes de calidad no solo cumplirán, sino que obtendrán ventajas competitivas: acceso más eficiente a financiamiento, mejor gestión de riesgos, y mayor aceptación por parte de inversores.

Deuman - reporte de riesgos climáticos

NCG 461 como norma obligatoria: ¿cómo va en sus primeros años?

La NCG 461 ha logrado avances visibles: hizo que muchas empresas incorporaran narrativa ESG estructurada (muchas por primera vez), estandarizando el lenguaje y fomentando el uso del marco TCFD y SASB. Sin embargo, también, según el Informe, se han identificado desafíos:

  • Datos insuficientes y de baja calidad, especialmente respecto al alcance 3 del inventario de emisiones de GEI.
  • Capacidades técnicas limitadas, incluyendo dificultades para cuantificar riesgos climáticos y realizar análisis de escenarios con rigurosidad.
  • Heterogeneidad metodológica, lo que dificulta la comparabilidad entre empresas y sectores.
  • Variedad en la profundidad y verificación, en algunos casos con falta de auditoría independiente de indicadores clave

A estas brechas se suma la heterogeneidad por sectores. Aun cuando el informe sostiene que el análisis del primer ejercicio de reporte ESG es aún preliminar y que solo se podrá dimensionar su verdadero alcance cuando la normativa esté plenamente vigente, también reconoce la diversidad de respuestas y la complejidad de evaluación entre empresas.

Sobre la base de esto, y en observación estratégica, puede esperarse que sectores con mayor exposición a reguladores internacionales —como financiero o energía/minería— tiendan a mostrar avances más sólidos, mientras que sectores con menor presión externa, como retail o industrial, podrían presentar reportes más narrativos y menos cuantitativos. Sin embargo, el avance regulatorio y las expectativas del mercado harán que todos los sectores, sin excepción, deban robustecer la calidad de sus datos y la rigurosidad de sus análisis en los próximos ciclos.

De la NCG 461 a la NCG 519: el salto hacia las NIIF S1 y S2

La NCG 461 no actúa de manera aislada. Desde su diseño, tomó como referencia el marco TCFD, que estructura la divulgación en cuatro pilares: gobernanza (cómo el directorio y la alta gerencia supervisan el riesgo climático), estrategia (impactos actuales y futuros en el negocio, incluyendo análisis de escenarios), gestión de riesgos (procesos para identificar y manejar riesgos físicos y de transición) y métricas y metas (emisiones de GEI, objetivos de reducción y otros indicadores sectoriales). Estos elementos sentaron las bases para un lenguaje común en torno a la gestión del cambio climático.

El siguiente paso vino con los avances internacionales. En junio de 2023, el ISSB publicó los estándares NIIF S1 (requisitos generales de divulgación en sostenibilidad) y NIIF S2 (divulgación de riesgos y oportunidades climáticas). La NIIF S2 consolidó las recomendaciones del TCFD, pero fue más allá: exige mayor claridad en las acciones y resultados que deben reportar las empresas, definiendo métricas comparables y obligando a describir medidas de adaptación y mitigación de manera verificable.

En este contexto, la NCG 519, emitida en 2024 por la CMF, modificó la NCG 461 para oficializar la adopción de estos estándares internacionales. A partir del ejercicio 2026 (con reportes en 2027), las empresas chilenas deberán reportar bajo NIIF S1 y S2, lo que representa un giro hacia la plena alineación con las obligaciones globales. La modificación responde a la necesidad de robustecer el marco regulatorio, entregar mayor certeza a las empresas sobre qué información presentar y facilitar la comparabilidad con los mercados internacionales.

Chile no está solo en este proceso: países como Colombia (que ya exige TCFD y SASB para su mercado de capitales), Brasil y México avanzan hacia la adopción de los estándares del ISSB, consolidando a América Latina como una de las regiones más activas en materia de regulación climática corporativa.

¿Qué exigen los marcos IFRS S1 y S2?

Los estándares IFRS/NIIF S1 y S2 del ISSB establecen un marco global para la divulgación de información en sostenibilidad y clima, respectivamente. Mientras que la IFRS S1 fija los requisitos generales para que las empresas comuniquen cómo integran los factores de sostenibilidad en su estrategia y desempeño financiero, la IFRS S2 profundiza en la gestión de riesgos y oportunidades climáticas, pidiendo mayor detalle en escenarios, métricas y objetivos.

En términos prácticos, esto se traduce en lo siguiente:

IFRS S1 – Requisitos Generales de SostenibilidadIFRS S2 – Divulgación sobre Cambio Climático
Establece los requisitos generales para reportar información de sostenibilidad con impacto financiero.Se centra en los riesgos y oportunidades climáticas y su efecto en la empresa.
Las empresas deben divulgar: gobernanza, estrategia, riesgos, oportunidades y métricas de sostenibilidad.Las empresas deben divulgar: gobernanza, estrategia, riesgos, oportunidades y métricas relacionadas con el clima.
Requiere explicar cómo la sostenibilidad se integra en la estrategia y desempeño financiero de la empresa.Exige detallar la gestión de los impactos del cambio climático en la cadena de valor y en la toma de decisiones estratégicas.
Pide describir el proceso de identificación de asuntos materiales y su impacto en los estados financieros.Solicita información sobre: - Efectos en estrategia y resultados - Análisis de resiliencia mediante escenarios (ej. calentamiento 1,5°C – 2°C) - Gestión de riesgos climáticos - Métricas y objetivos de emisiones (alcances 1, 2 y, de ser posible, 3).

¿Por dónde empezar?

El 2026 marcará el inicio de una nueva etapa para las empresas: reportar bajo los estándares IFRS S1 y S2. En Deuman hemos recorrido este camino junto a compañías de diferentes sectores, ayudándolas a transformar la sostenibilidad y la gestión del riesgo climático en parte integral de su estrategia de negocio. Nuestra recomendación es clara: más que un requisito, este cambio es una oportunidad para fortalecer tu competitividad.

En Deuman, este es el camino que te proponemos y te acompañamos para lograrlo:

  1. Análisis de brechas frente a IFRS S1 y S2. Consiste en comparar lo que exige la norma con la información, procesos y capacidades que ya existen en la organización, para luego identificar las áreas críticas que será necesario reforzar con miras a cumplir los requisitos de divulgación.
  2. Diagnóstico y estrategia ESG. Evaluar la situación actual en sostenibilidad, considerando los factores regulatorios, las tendencias de mercado y las expectativas de inversionistas, con el fin de diseñar una estrategia que responda de manera integral a estos desafíos.
  3. Medición robusta del inventario de emisiones (huella de carbono) hasta alcance 3. Implementar metodologías sólidas y consistentes que permitan medir la huella de carbono en toda la cadena de valor e involucrar a la cadena de suministro y distribución, además de establecer procesos verificables que garanticen la calidad y credibilidad de los datos reportados.
  4. Plan de transición climática y generación del reporte. Definir proyectos, metas e indicadores que orienten la operación hacia un escenario bajo en carbono, mediante medidas de descarbonización y adaptación al cambio climático, evaluando la viabilidad técnica y financiera de las mismas.

De la Recomendación a la Obligación

En Chile, la NCG 461 marcó un punto de inflexión al exigir reportes ESG bajo el marco TCFD, abriendo camino para la adopción de estándares globales como las IFRS S1 y S2 en la región. Aunque el camino implica enfrentar desafíos técnicos y de verificación, ignorar esta transición ya no es viable: el futuro financiero depende de navegarla con rigor.

Nuestro enfoque no solo ayuda a cumplir con la NCG 461 y la modificación NCG 519, sino que también facilita anticiparse a las expectativas de inversionistas internacionales y reguladores, que exigen cada vez más datos verificables, comparables y útiles para la toma de decisiones.

En Deuman acompañamos a organizaciones y directorios en este recorrido, ayudando a transformar el cumplimiento normativo en estrategia: desde fortalecer capacidades internas hasta diseñar hojas de ruta que conviertan las exigencias regulatorias en ventaja competitiva. La región avanza con paso firme hacia esta convergencia, y prepararse bien significa estar un paso adelante.

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Deuman - Martha Zevallos

Martha Zevallos

El desarrollo sostenible es el único camino viable para el futuro empresarial. Conectamos las necesidades de nuestros clientes con soluciones que generan valor compartido.