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Así se vivió la COP30: una mirada desde dentro y los acuerdos más relevantes 

Con la COP30 ya concluida, el foco vuelve a los aprendizajes y señales que dejó una cumbre realizada en un territorio simbólico para la lucha climática: la Amazonía. Belém fue […]
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Con la COP30 ya concluida, el foco vuelve a los aprendizajes y señales que dejó una cumbre realizada en un territorio simbólico para la lucha climática: la Amazonía. Belém fue el punto de encuentro de gobiernos, organizaciones, sector privado y comunidades, en un momento clave para redefinir prioridades y acelerar compromisos frente a la crisis climática. 

Deuman participó activamente en este espacio de diálogo internacional. A partir de la experiencia de Jorge Leyva, Coordinador de Huella de Carbono, este artículo recoge un relato en primera persona sobre la dinámica interna de la cumbre, sus acuerdos principales y los desafíos que siguen abiertos. 

Estar en la COP siempre es una mezcla rara de esperanza, frustración y cansancio. Para mí, esta fue mi segunda COP consecutiva representando a Deuman, y la primera en plena Amazonía, en Belém. Veníamos de una COP anterior muy tensionada y técnica, y llegamos ahora a una cumbre que pretendía “reconectar” la acción climática con los territorios, los bosques y las personas.

Desde esa experiencia personal quiero contar cómo se vivió la COP30 por dentro y, a partir de eso, profundizar en los principales acuerdos y lo que quedó pendiente

Mi experiencia en Belém 

Desde el primer día se sintió con fuerza la presencia de pueblos indígenas y comunidades tradicionales. No solo en los pabellones oficiales, sino también en las calles y en los distintos espacios de diálogo. Muchas personas coinciden en que esta fue una de las COP con mayor participación visible de comunidades nativas y organizaciones de base, lo que representa una señal positiva: quienes están en la primera línea de la crisis climática ocuparon un lugar más central en la discusión internacional

Sin embargo, esa presencia no siempre se tradujo en participación efectiva en los procesos de toma de decisión. Diversas voces indígenas y comunitarias señalaron que, pese a estar presentes físicamente, los procesos formales continuaron siendo poco transparentes y con espacios limitados de incidencia real. En temas como transición justa, derechos humanos o género, la brecha entre los discursos y lo que ocurría en las salas de negociación fue evidente. 

A este ambiente ya intenso se sumóel incendio ocurrido en la Zona Azul. Varios side events fueron cancelados, las reuniones se interrumpieron y gran parte de la programación de ese día se perdió. Las negociaciones se retomaron recién al día siguiente, y es difícil pensar que la presión por recuperar el tiempo perdido no haya influido en los resultados finales

En paralelo, se desarrollaron protestas y movilizaciones relevantes. Las marchas por la Amazonía y las acciones de la sociedad civil recordaron de forma constante que no basta con hablar de bosques o de transición justa si las comunidades siguen quedando fuera de las decisiones clave. Desde dentro de la COP, la presión de la calle y la urgencia del momento se sentían con claridad

En este contexto de protestas, tensiones políticas, dificultades logísticas, un incendio en plena zona de negociación y una geopolítica cada vez más polarizada, se negociaron los textos que hoy conocemos como los resultados oficiales de la COP30

Un acuerdo frágil y la brecha en combustibles fósiles 

El corazón político de la COP30 fue la decisión conocida como Global Mutirão, un texto de ocho páginas que busca dar coherencia al llamado a acelerar la acción climática. En él se reconoce la necesidad de mantener el objetivo de 1,5 °C “dentro de alcance”, se insta a los países a fortalecer sus contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) y se llama a escalar la financiación climática, incluyendo la meta de movilizar billones de dólares anuales hacia 2035. 

Sin embargo, el acuerdo evitó uno de los puntos más sensibles: una hoja de ruta clara para abandonar los combustibles fósiles. Más de 80 países respaldaban propuestas para avanzar en una transición fuera del petróleo, el gas y el carbón, así como una hoja de ruta para detener y revertir la deforestación. Ninguno de estos elementos quedó finalmente reflejado en el texto aprobado, principalmente por la resistencia de grandes productores de combustibles fósiles y de países que rechazaron nuevas obligaciones explícitas. 

Desde los pasillos, la sensación era compartida: no se trató de un retroceso total, pero sí de un acuerdo de mínimos. Se mantiene vivo el proceso multilateral y el objetivo de 1,5 °C, pero sin la señal contundente que muchos esperaban sobre el fin de la era fósil

Transición justa, derechos y género: el Mecanismo de Acción de Belém 

Uno de los avances más relevantes se dio en materia de transición justa. En Belém se acordó desarrollar el Belém Action Mechanism, un mecanismo bajo la Convención orientado a apoyar transiciones justas, equitativas e inclusivas hacia economías bajas en carbono. 

Este mecanismo destaca por reconocer explícitamente el rol de trabajadores y comunidades, reforzar la importancia del diálogo social e incorporar el lenguaje más sólido visto hasta ahora en una COP sobre derechos humanos, trabajo decente, igualdad de género y participación de pueblos indígenas y comunidades locales. Además, establece la creación de un espacio institucional para cooperación y fortalecimiento de capacidades, cuyos detalles de gobernanza se definirán durante el próximo año. 

Diversos análisis coinciden en que este es uno de los textos más avanzados hasta ahora en estos temas y que se articula con el nuevo Plan de Acción de Género adoptado en Belém, que busca integrar la igualdad de género de manera transversal en políticas, financiamiento y mecanismos de implementación. 

Desde una mirada personal, este avance tiene dos caras. Por un lado, representa una victoria importante para sindicatos, movimientos sociales y comunidades que han insistido durante años en que la transición debe ser socialmente justa. Por otro, deja abierta la gran pregunta sobre cómo se financiará, implementará y monitoreará este mecanismo para que no quede solo en una declaración bien formulada. 

La adaptación gana protagonismo, pero con brechas pendientes 

La COP30 ha sido descrita por muchos como una “COP de la adaptación”. El Global Mutirão recoge el compromiso de triplicar la financiación para adaptación hacia 2035, en línea con el nuevo objetivo global de financiamiento climático. 

Este enfoque resulta clave para países altamente vulnerables que ya enfrentan impactos crecientes como sequías prolongadas, olas de calor extremas, incendios fuera de temporada y eventos climáticos cada vez más intensos. Reconocer que la adaptación ya no es un tema secundario, sino una prioridad política central, es un cambio relevante. 

Sin embargo, el plazo de 2035 es más lejano de lo que pedían muchos países en desarrollo y pequeños estados insulares, que reclamaban metas más cercanas y cuantificadas. Además, el texto no define con claridad la línea base a partir de la cual se triplica ni detalla cómo se movilizará ese financiamiento, es decir, qué proporción será deuda, subvenciones, fondos públicos o capital privado. 

La sensación que queda es que la adaptación ganó narrativa y un número político importante, pero el aterrizaje concreto aún está pendiente. Para quienes trabajamos con proyectos que necesitan ejecutar medidas de adaptación ya, el mensaje es claro: viene más atención y potencial financiamiento, pero la brecha sigue siendo enorme y la incertidumbre operativa continúa. 

Clima, comercio y minerales críticos 

Otro eje presente en Belém fue la relación entre política climática y comercio internacional. Varios países, en especial economías emergentes, cuestionaron medidas como el ajuste de carbono en frontera de la Unión Europea (CBAM), advirtiendo que podrían transformarse en barreras comerciales encubiertas si no se diseñan con criterios de equidad.

El texto final retoma principios de la Organización Mundial del Comercio y reafirma que las medidas climáticas no deben generar discriminación arbitraria ni restricciones injustificadas al comercio. Además, se acordó continuar el diálogo y realizar un evento de alto nivel en 2028 sobre clima, comercio y competitividad. 

Durante la COP también se discutió ampliamente el rol de los minerales críticos —como litio, cobalto y níquel— y los riesgos socioambientales asociados a su extracción. Aunque las referencias más contundentes no quedaron en la decisión final, su presencia constante en borradores y eventos paralelos refleja una preocupación creciente: la transición energética puede reproducir desigualdades si no se gestiona con criterios de justicia y derechos

Bosques y el Fondo Bosques Tropicales para Siempre 

En una COP celebrada en la Amazonía, se esperaba un resultado ambicioso en materia de bosques. Brasil llegó con su iniciativa Tropical Forests Forever, un fondo diseñado para pagar de forma permanente por resultados de conservación de bosques tropicales

El fondo cerró la COP con compromisos iniciales por alrededor de 6,7 mil millones de dólares, con aportes de países como Noruega, Brasil, Indonesia y Francia. Este capital busca servir como base para movilizar mayores recursos mediante esquemas público–privados

Si bien se trata de una cifra relevante, quedó por debajo de las expectativas y de las necesidades reales de los países con grandes extensiones de bosques tropicales. Además, el Global Mutirão reconoce el rol clave de los bosques, pero no incorpora una hoja de ruta clara para detener la deforestación

El resultado deja una sensación mixta: avances en financiamiento y visibilidad, pero sin una señal global suficientemente fuerte en línea con la meta de 1,5 °C. 

Mercados de carbono y Artículo 6 

Para quienes trabajamos en mercados de carbono, uno de los resultados más relevantes fueron las decisiones sobre el Artículo 6 del Acuerdo de París

En el Artículo 6.4, la COP30 extendió hasta el 30 de junio de 2026 el plazo para que los países aprueben la transición de proyectos del Mecanismo de Desarrollo Limpio al nuevo mecanismo bajo la ONU. También se aprobó la transferencia de 26,8 millones de dólares desde el fondo fiduciario del MDL al fondo del Artículo 6.4, junto con recursos adicionales para fortalecimiento de capacidades en países en desarrollo

En la práctica, esto otorga más tiempo y algo más de respaldo financiero para que los países terminen de decidir qué proyectos del antiguo régimen de Kioto migrarán al nuevo mercado de la era París. Para consultoras como Deuman y para nuestros clientes, es una señal importante: el proceso sigue vivo y hay un marco temporal más claro para planificar

En el Artículo 6.2, que regula los intercambios bilaterales de resultados de mitigación entre países, las decisiones introducen mejoras graduales en transparencia, reportes y revisión técnica, y llaman la atención sobre el déficit de financiamiento para operar toda la infraestructura de seguimiento y registro. Al mismo tiempo, siguen existiendo preocupaciones sobre la integridad ambiental de algunos enfoques y sobre el riesgo de que créditos de baja calidad terminen debilitando la credibilidad del sistema. 

Se ha avanzado en la arquitectura técnica del Artículo 6, pero aún queda trabajo por hacer para garantizar su solidez y credibilidad

Lo que deja la COP30 y el camino hacia la COP31 

Vivir la COP30 desde dentro deja una sensación ambivalente. Por un lado, es claro que muchos esperaban más: una hoja de ruta concreta para abandonar los combustibles fósiles, compromisos firmes para detener la deforestación y señales más claras sobre justicia climática y financiamiento suficiente. 

Por otro, no se puede afirmar que no hubo avances. En Belém se mantuvo vivo el espacio multilateral y el objetivo de 1,5 °C, se logró un avance significativo en transición justa, derechos y género, se elevó la adaptación al centro del debate, se movilizaron recursos iniciales para bosques tropicales y se destrabaron decisiones clave para la operación de los mercados de carbono

Todo esto ocurrió en una COP marcada por tensiones geopolíticas, brechas de financiamiento persistentes y una sociedad civil más presente, aunque todavía insuficientemente escuchada. 

Desde la perspectiva de Deuman, la COP30 deja un mensaje claro: el marco global avanza, aunque más lento de lo que exige la ciencia, y abre tanto oportunidades como riesgos para quienes trabajamos en proyectos, adaptación, mercados de carbono y financiamiento climático. 

El desafío ahora es traducir estos acuerdos en decisiones nacionales, regulaciones y proyectos concretos que mejoren la vida de las personas, especialmente de las comunidades que están en la primera línea de la crisis climática. Y llegar a la COP31, en Turquía, con mayor presión política, propuestas claras y articulación para que los temas pendientes no vuelvan a quedar en compromisos tímidos. 

Desde Deuman, esperamos seguir acompañando estos procesos y, ojalá, estar presentes también en Turquía, impulsando una acción climática más ambiciosa, justa y conectada con los territorios

Convierte los acuerdos de la COP30 en acción climática real

Los acuerdos globales solo generan impacto cuando se traducen en decisiones, proyectos y estrategias concretas. En Deuman acompañamos a organizaciones públicas y privadas a llevar los compromisos climáticos a la práctica, con enfoque técnico, territorial y estratégico.

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Deuman - Martha Zevallos

Martha Zevallos

El desarrollo sostenible es el único camino viable para el futuro empresarial. Conectamos las necesidades de nuestros clientes con soluciones que generan valor compartido.